El alumno aprende a desarrollar su talento a través de ejercicios y prácticas, usando técnicas de dibujo y pintura, de manera clásica y de manera moderna, para ir creando propuestas plásticas adecuadas a su entorno y sus metas.
EL alumno aprende a observar su entorno para mejorar su agudeza artística, usando sus sentidos con más eficiencia y coordinando su manejo de las herramientas para un mayor dominio técnico. Dibujando su entorno natural, el alumno empieza a crear un nuevo universo en el papel y en el lienzo, dejando libre flujo a sus ideas y emociones, permitiéndole plasmar el mundo de manera objetiva o sujetiva.
A medida que el alumno practica el dibujo, sus conocimientos de la historia del arte van tomando un nuevo sentido, dando vida a las obras de sus artistas favoritos, entendiendo sus logros y desafíos, viviéndolos de forma personal, dando al trabajo del alumno una dimensión más profunda e intima, logrando crear obras con más personalidad y más sentido. Estudiando temas teóricos y aplicándolos directamente en la práctica, el alumno goza de una experiencia artística única e inmediata, viendo sus obras crecer y madurar, gracias a los ejercicios adecuados y el trabajo interno del espíritu creativo, llevando el alumno a resolver crisis creativas ilusorias y paralizantes.
Una vez que el alumno se libera de la pesadez cotidiana de la no-productividad, sus obras empiezan a descubrir los colores y formes más sutiles en su desarrollo, creando poco a poco propuestas y conceptos artísticos y plásticos con un mayor potencial para trasmitir y compartir emociones con un público más vasto, dando campo libre al alumno para realizar sus sueños.