Presencial, ejecutiva y en línea: las nuevas formas de estudiar responden a una realidad en la que los universitarios buscan combinar su formación con el trabajo, la vida personal y el uso cotidiano de la tecnología.

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La imagen tradicional de la universidad es fácil de reconocer: un salón, un profesor frente al grupo y estudiantes que acuden al campus varios días a la semana. Ese modelo sigue vigente, pero ya no representa por sí solo todas las maneras en las que una persona puede cursar estudios superiores.

Hoy existen jóvenes que quieren vivir la experiencia universitaria presencial, pero también estudiantes que trabajan, personas con responsabilidades familiares y profesionales que buscan continuar con una maestría o doctorado sin detener su trayectoria laboral. A esta diversidad se suma un elemento que atraviesa prácticamente todos los ámbitos de la vida: la tecnología.

La educación superior está respondiendo a este escenario con modelos más flexibles. Uno de ellos es la educación multimodal, que permite entender la formación no como una experiencia vinculada exclusivamente a un espacio físico o digital, sino como la posibilidad de incorporar diferentes entornos y recursos de aprendizaje.

Aliat Universidades ha desarrollado su oferta bajo esta lógica a través de tres modalidades —presencial, ejecutiva y en línea— y una experiencia en la que la tecnología también puede formar parte del recorrido académico de quienes acuden al campus. Así, incluso al elegir determinadas opciones presenciales o ejecutivas, algunas materias pueden cursarse en línea.

La diferencia parece pequeña, pero cambia una idea que durante años definió a la universidad: estudiar presencialmente ya no necesariamente significa aprender únicamente dentro de un salón.

¿Qué es la educación multimodal?

La educación multimodal puede entenderse como una forma de ampliar las posibilidades de enseñanza y aprendizaje mediante diferentes modalidades, espacios y recursos educativos.

En la práctica, permite responder a una realidad sencilla: no todas las personas pueden —ni necesitan— estudiar de la misma manera.

Un joven que acaba de terminar la preparatoria puede preferir asistir regularmente al campus y convivir con profesores y compañeros. Alguien que ya trabaja puede necesitar una alternativa que le permita organizar mejor sus tiempos. Y un profesionista que busca cursar un posgrado puede valorar especialmente la posibilidad de estudiar mediante entornos digitales.

La multimodalidad no implica necesariamente elegir entre tecnología o presencialidad. Su potencial está precisamente en reconocer que ambos entornos pueden formar parte de una experiencia educativa.

Esta evolución ocurre además en un país cada vez más conectado. En 2025, el 86.1% de las personas de seis años y más en México utilizaba internet, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares. Una década antes, la proporción era de 57.4%.

Al mismo tiempo, la educación superior no escolarizada ha ganado terreno. Las cifras de la Secretaría de Educación Pública muestran que su matrícula pasó de 696,800 estudiantes en el ciclo 2017-2018 a 1.46 millones en 2024-2025.
Más que anunciar el final del aula, estos datos muestran la consolidación de otras formas de acceder al conocimiento.

No todos los estudiantes necesitan la misma forma de estudiar

Una de las principales aportaciones de la educación multimodal consiste en poner las circunstancias del estudiante dentro de la conversación.

Elegir universidad suele comenzar con preguntas como: ¿qué carrera quiero estudiar?, ¿en qué institución? o ¿cuánto cuesta? Pero existe otra cuestión igualmente relevante: ¿cómo puedo estudiar de acuerdo con la vida que tengo?

La respuesta cambia de una persona a otra.

Hay estudiantes que pueden dedicar buena parte de su semana a la universidad; otros necesitan generar ingresos mientras cursan una licenciatura. Algunos viven cerca de un campus y otros deben considerar tiempos y costos de traslado. También existen quienes regresan a las aulas después de varios años y deben compaginar su formación con una familia o una carrera profesional.

Por ello, la modalidad deja de ser un detalle administrativo para convertirse en uno de los factores que pueden determinar la continuidad de los estudios.

La decisión ya no consiste únicamente en encontrar una carrera atractiva, sino en identificar una forma de estudiarla que sea sostenible en el tiempo.

Presencial, ejecutiva o en línea: ¿qué modalidad se adapta mejor a ti?

La modalidad presencial conserva elementos centrales de la experiencia universitaria tradicional: acudir al campus, interactuar directamente con profesores y compañeros y desarrollar una rutina académica asociada al espacio universitario.

Puede ser especialmente adecuada para estudiantes que buscan vivir de manera cotidiana el campus y disponen del tiempo necesario para organizar su formación alrededor de horarios presenciales.

La modalidad ejecutiva responde a una realidad diferente. Está pensada para personas que necesitan compatibilizar sus estudios con otras responsabilidades, particularmente laborales y personales.

La modalidad en línea, por su parte, utiliza entornos digitales como espacio principal para desarrollar la formación y representa una alternativa para quienes requieren mayor flexibilidad geográfica y de organización.

Pero aquí aparece uno de los elementos más interesantes de la multimodalidad: las fronteras entre estos modelos ya no tienen por qué ser completamente rígidas.

En Aliat Universidades, la experiencia académica puede incorporar materias en línea incluso cuando el estudiante ha elegido determinadas opciones presenciales o ejecutivas. De esta manera, el entorno digital no queda reservado exclusivamente para quienes estudian una carrera completamente en línea.

La tecnología se integra también como parte del proceso formativo.

Cuando aprender ya no ocurre en un solo espacio

Esta combinación modifica la experiencia universitaria.

Un estudiante puede desarrollar parte de su formación en un campus y, al mismo tiempo, cursar determinadas asignaturas mediante entornos digitales. El aprendizaje deja así de depender exclusivamente del lugar donde se encuentra el alumno.

El Dr. Alejandro Domínguez Torres, Director Corporativo de Desarrollo Curricular de Aliat Universidades y responsable del diseño de planes y programas de estudio, diseño instruccional y definición de tecnología educativa de la institución, considera que este cambio forma parte de una transformación más amplia de la enseñanza.

“La tecnología no debe verse como algo que está adicional, es algo que debemos aprovechar”, explica.
Para Domínguez, la innovación educativa ha cambiado radicalmente un modelo que durante mucho tiempo estuvo concentrado casi exclusivamente en el aula. La incorporación tecnológica permite actualmente utilizar laboratorios digitales, documentos, videos, diseño instruccional y recursos de realidad virtual como parte de la formación.

Esta evolución no implica reemplazar al profesor o al campus, sino ampliar las herramientas disponibles para aprender.

En Aliat, explica el especialista, existen también laboratorios virtuales mediante los cuales un estudiante puede realizar determinados experimentos desde casa y adquirir habilidades similares a las que desarrollaría en un espacio físico.

La discusión sobre educación multimodal, por tanto, va más allá de decidir dónde conectarse a una clase. También implica preguntarse qué recursos pueden mejorar la experiencia de aprendizaje.

¿Se puede estudiar y trabajar al mismo tiempo?

Para muchas personas, esta pregunta determina si regresar a la universidad es una posibilidad real.
Trabajar y estudiar simultáneamente exige organización, pero las modalidades flexibles pueden reducir algunas de las barreras que tradicionalmente dificultaban combinar ambas actividades.

La modalidad ejecutiva puede ser especialmente relevante para quienes ya se encuentran en el mercado laboral, mientras que la educación en línea ofrece otra alternativa para organizar los estudios alrededor de responsabilidades profesionales o personales.

La multimodalidad añade una capa más a esta flexibilidad porque reconoce que la trayectoria académica puede incorporar diferentes formas de aprendizaje.

Esto resulta especialmente significativo conforme aumenta la edad o las responsabilidades del estudiante. Las condiciones bajo las que alguien cursa una licenciatura a los 18 años pueden ser muy distintas de aquellas que tendrá años después para estudiar una maestría.

La educación superior necesita responder a ambas realidades.

De preparatoria a doctorado: la modalidad también depende de la etapa de vida

La flexibilidad educativa cobra un significado diferente dependiendo del momento académico y profesional.

Para quien cursa la preparatoria, la formación puede representar una primera aproximación a herramientas y dinámicas de aprendizaje que posteriormente encontrará en la universidad.

Durante una licenciatura, elegir modalidad puede estar relacionado con la experiencia universitaria que se busca, la necesidad de trabajar o las condiciones personales del estudiante.

En una maestría, la ecuación suele cambiar. Muchos alumnos ya se encuentran incorporados al mercado laboral y necesitan que los estudios convivan con sus responsabilidades profesionales.

Algo similar ocurre con quienes llegan a un doctorado, donde continuar con la formación avanzada puede requerir una organización todavía más precisa entre investigación, profesión y vida personal.

Aliat Universidades cuenta con oferta educativa desde preparatoria y licenciaturas hasta maestrías y doctorados, además de las modalidades presencial, ejecutiva y en línea.

La educación multimodal adquiere así otra dimensión: puede acompañar diferentes momentos de una trayectoria educativa, en lugar de responder a un único perfil de estudiante.

Tecnología e innovación: herramientas para ampliar la experiencia educativa

El crecimiento de las modalidades digitales también plantea una pregunta importante: ¿utilizar más tecnología equivale automáticamente a innovar?

No necesariamente.

La tecnología adquiere valor educativo cuando existe un propósito detrás de su utilización.

Domínguez señala que los recursos tecnológicos deben entenderse precisamente como herramientas que necesitan utilizarse de manera adecuada para obtener mejores resultados.

En el ámbito universitario, esto puede traducirse en materiales digitales diseñados específicamente para facilitar el aprendizaje, simuladores, laboratorios virtuales, contenidos audiovisuales o herramientas basadas en inteligencia artificial.

El especialista explica que el diseño instruccional permite desarrollar contenidos para aprender de manera clara y precisa y que las nuevas tecnologías facilitan acercarse a experiencias que antes podían resultar difíciles de reproducir dentro del aula.

Esta visión permite entender por qué la educación multimodal no debería reducirse a trasladar una clase tradicional a una pantalla.

Su verdadero potencial aparece cuando cada entorno aporta algo distinto al aprendizaje.

Una red que lleva distintas formas de estudiar a varias regiones de México

La multimodalidad también puede analizarse desde otra perspectiva: la cercanía.

Aunque la tecnología reduce las barreras geográficas, para muchos estudiantes sigue siendo importante contar con una universidad próxima a su comunidad.

Aliat Universidades tiene presencia mediante distintas instituciones en varias regiones del país. Universidad ETAC cuenta con campus en Estado de México, Hidalgo y Ciudad de México; Corbusé tiene presencia en el Estado de México y la capital; UNEA se encuentra en estados del norte y centro como Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Coahuila y Querétaro.

UTAN cuenta con campus en San Luis Potosí y ULC tiene presencia en Aguascalientes. En el sur del país, UVG se encuentra en Chiapas, Campeche, Tabasco y Veracruz, mientras que CEST tiene presencia en Tapachula, Chiapas.
La combinación de campus físicos con alternativas ejecutivas y digitales permite que la pregunta sobre dónde estudiar pueda complementarse con otra: cómo quiero hacerlo.

¿Cómo elegir la modalidad adecuada?

No existe una única respuesta.

Para tomar una decisión, puede ser útil evaluar al menos cuatro aspectos: disponibilidad de tiempo, responsabilidades laborales, ubicación y estilo de aprendizaje.

Quien dispone de tiempo y busca una experiencia universitaria cotidiana puede encontrar mayor afinidad con la presencialidad. Quien trabaja puede valorar una modalidad ejecutiva. Y quien necesita reducir desplazamientos o administrar sus horarios de otra manera puede encontrar en la educación en línea una alternativa.

Pero en un esquema multimodal también conviene considerar la disposición para utilizar plataformas y recursos digitales, incluso cuando la modalidad principal incluya actividades presenciales.

La pregunta deja entonces de ser “¿presencial o digital?” para convertirse en algo más amplio: ¿qué combinación de experiencias me permitirá aprender y, al mismo tiempo, continuar con mis demás responsabilidades?

Educación multimodal: flexibilidad para una realidad que ya cambió

La universidad no ha dejado de tener aulas, profesores ni campus. Lo que está cambiando es la idea de que el aprendizaje debe suceder siempre de la misma manera.

En México, el crecimiento de la matrícula no escolarizada y la expansión del acceso a internet muestran que los entornos digitales ya forman parte de la realidad educativa.

La educación multimodal responde a este escenario al reconocer que las personas estudian bajo circunstancias diferentes y que la tecnología puede complementar la formación más allá de una modalidad exclusivamente en línea.

Para Aliat Universidades, esta visión se materializa en opciones presenciales, ejecutivas y en línea, además de experiencias académicas que pueden integrar asignaturas digitales dentro de otras modalidades.

El resultado es una forma distinta de entender la flexibilidad: no como la ausencia del aula, sino como la posibilidad de utilizar diferentes espacios y herramientas para continuar aprendiendo.

Porque quizá la pregunta que define a la educación superior contemporánea ya no sea únicamente qué quieres estudiar, sino también cómo necesitas estudiar para poder lograrlo.

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